Lo que cuentas suena bastante agotador, sobre todo porque parece que llevas tiempo intentando cambiar tu forma de hablarle y hacer las cosas bien, pero aun así las discusiones siguen apareciendo. Y una cosa importante: que puedas reconocer que quizá a veces le hablas mal no significa que tengas que aceptar que te insulte o te llame cosas como “niñata de mierda”. Una cosa es corregir una actitud y otra faltar al respeto. Además, que necesites alejarte cuando hay mucho ruido, calor o gente no te convierte en una persona maleducada; parece que simplemente necesitas encontrar un espacio donde estés más tranquila.
Quizá ahora mismo el objetivo no sea conseguir que tu madre cambie de la noche a la mañana, porque eso no depende solo de ti. Cuando estéis tranquilas, podrías intentar explicarle algo como “cuando te acercas mucho o respondes por mí me agobio, no lo hago para faltarte al respeto”. Y si una discusión empieza a subir de tono, también tienes derecho a parar y retomarla cuando estéis más calmadas. Si hablarlo vosotros solos no funciona, yo intentaría buscar a otro adulto de confianza —tu padre, algún familiar, tutor del instituto— que pueda ayudaros a entender qué está pasando sin ponerse de parte de nadie. Porque por lo que cuentas, aquí no debería tratarse de decidir quién tiene la culpa, sino de encontrar una forma de convivir en la que las dos podáis sentiros respetadas.

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