Gracias por escribir esto. Lo que has vivido no es “poco” ni algo que se supere sin dejar huella. Ver a tu tío así, presenciar el suicidio de tu mejor amiga, perder a tu abuela… son experiencias profundamente traumáticas. Que el mundo te angustie y te apriete después de todo eso no significa que seas débil, significa que has cargado demasiado, demasiado pronto.
También hay algo muy importante en lo que dices: aunque a veces desearías no estar aquí, no quieres hacer daño a la gente que te quiere. Esa parte de ti que piensa en los demás, que todavía duda, que busca una salida escribiendo esto… esa parte quiere vivir, aunque esté agotada. Y esa parte merece ayuda y alivio.
Cuando dices que esto es tu última escapatoria, me importa mucho preguntarte algo:
¿Estás a salvo ahora mismo? ¿Has pensado en hacerte daño hoy o tienes un plan para hacerlo?
Si en este momento sientes que podrías hacerte daño, por favor busca ayuda urgente. Puedes llamar al 024 (Línea 024 – atención a la conducta suicida, Ministerio de Sanidad). Es gratuita y confidencial.
Si el peligro es inmediato, llama al 112 o acércate a urgencias. También puedes escribir o llamar a alguien de confianza y decir simplemente: “No estoy bien, necesito compañía”.
Has sobrevivido a cosas que muchos adultos no sabrían cómo soportar. Eso no significa que tengas que seguir siendo fuerte solo. Significa que mereces apoyo profesional. Un psicólogo o psiquiatra podría ayudarte mucho a procesar esos traumas y ese miedo constante.
Por experiencia propia te diré que se supera, que eres joven y que la vida te quita pero también te da, sé que puede sonar a frase de taza motivacional, pero es la verdad. Seguro que eres una persona estupenda que tiene mucho que aportar y todavía te quedan muchas cosas por delante… ánimo, no te rindas, el mundo te necesita.