Foro de preguntas
¿Nadie más está harto de los discursos ultraderechistas?
Una cosa es escuchar las barbaridades que dicen los diputados y diputadas de la derecha actual (ya ni hablar de la ultraderecha), pero, ¿los jóvenes? Nosotros, que se supone que somos de las generaciones más «conscientes» de la necesidad de un estado del bienestar, que somos de las generaciones más conscientes de la importancia de la igualdad, más conscientes de la importancia de la diversidad, nosotros, que presumimos de ser los de mentes más abiertas, resulta que, te vas a las estadísticas, y un 23% del voto joven es para Vox. ¡Para Vox!
Y a ver, si bien es cierto que han de haber todo tipo de opiniones y de puntos de vista (y voy a decir esto para evitar malentendidos), NO todas las opiniones son respetables; las personas sí, pero las opiniones no.
Dicho esto, voy al grano; tengo en clase un compañero (que aunque sea amigo mío) no soporto cuando ha de dar una opinión sobre lo que sea. Y es que sus «argumentos» son un copia y pega de los discursos ultraderechistas, y me pone enferma. Me pone enferma porque una vez en clase nuestra profesora de filosofía sacó como debate la inmigración, específicamente, la inmigración ilegal. Nos posicionamos, dimos razones, etc… y TODOS (o al menos los que decidíamos participar) coincidimos más o menos. Hasta que habló mi amigo.
Para hacerme entender, básicamente sus argumentos eran los de siempre; que si eran criminales, que si venían a robarnos el trabajo, que si el gobierno los favorecía más a ellos… y todas esas tonterías. Claro, ¿Qué pasa? Pues que con forme hablaba, le rebatíamos todo. Y se cabreó conmigo, y yo con él, porque, según él, yo estaba «hablando sin saber» y ese tipo de cosas.
Lo que me enerva, es que es cada vez más frecuente escuchar ese tipo de discursos discriminatorios, de odio y falsedades entre los jóvenes, entre la gente de mi edad. Y es que me harta, me harta y me aterra a partes iguales, ¿es qué no son capaces de ver que lo que dicen no es verdad? Es que da miedo. Da miedo el ver como esos discursos calan tanto que al final la gente se los cree. A mí me da muchísimo miedo cuando escucho a alguien (o bien por las noticias, o incluso en un grupo de chavales que se sienta delante de mí) cantando el «Cara al sol». Me da mucho miedo cuando veo un símbolo nazi dibujado en las mesas, paredes, etc. O el simple comentario de: «con Franco se vivía mejor»: Yo lo siento mucho, pero me da la sensación de que, en lugar de ir hacia delante como sociedad, estamos retrocediendo a pasos tan agigantados que, para cuando queramos darnos cuenta del error, ya será tan tarde que al intentar volver a avanzar tendremos un viento tan fuerte de cara a nosotros que nos lo impida.

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